jueves, 5 de marzo de 2026

 


No sólo has venido a mirar

sino a destruir

con la fuerza de un huracán incontrolable

            tus dedos son palomas que vuelan

en la inefable esfera de las animas

van arrastrando tras de sí

el turbio sudor

que emana de mi terrestre cuerpo

pero vuelan, y se alejan

            tus ojos traen la noche

el abrigo de la negra inconsciencia

la efímera posibilidad

de ser uno con las sombras

entretejidas con lodo y sangre

pero miran, y se cierran

            tu pelo es cascada alucinógena

donde se pierde el sentido de lo real

al abrir la raja de otro mundo

allá me has invitado

para desgarrar los horizontes

pero cae lustroso, y se borra

            tu cuerpo es elixir de lo tránsfugo

servido en cráneo de virgen

ofrece el placer de la savia joven

la lujuria de la perra

la ternura de la luciérnaga

pero se entrega, y se pudre

            tu imagen es la piedra en forma de diosa

que se construye y reconstruye

en las gamas del negro, el azul y el violeta

transformando en sus ciclos

todo lo que a acariciar alcanza

pero es forma, y se deforma

            tu boca es cálido aliento

y fecundidad de labios en laberinto

es sonrisa y es malicia

es tu lengua y tu vagina

diciendo y haciendo un ser anómalo

pero se cierra, y es tumba

            tu ausencia crea lo imposible

hace gemir los tallos secos

crecer las raíces en el cielo

hace vivir lo muerto ancestral

hace de las cuevas un sitio sagrado

pero vienes, y me tocas

            y cada vibración

cada nota de tu respiración inarmónica

destroza la parte sombría de mis venas

cada movimiento levógiro de tu corazón

seca poco a poco cada una de mis ramas

cada lágrima desconsolada de tu espíritu

arranca inmisericorde lo último de mi ser

cada extraña caricia de tu voz

se vuelve humo y profunda tristeza

en las marchitas constelaciones de hematomas

que se vuelven marca y estigma.

 

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