No
sólo has venido a mirar
sino
a destruir
con
la fuerza de un huracán incontrolable
tus dedos son palomas que vuelan
en
la inefable esfera de las animas
van
arrastrando tras de sí
el
turbio sudor
que
emana de mi terrestre cuerpo
pero
vuelan, y se alejan
tus ojos traen la noche
el
abrigo de la negra inconsciencia
la
efímera posibilidad
de
ser uno con las sombras
entretejidas
con lodo y sangre
pero
miran, y se cierran
tu pelo es cascada alucinógena
donde
se pierde el sentido de lo real
al
abrir la raja de otro mundo
allá
me has invitado
para
desgarrar los horizontes
pero
cae lustroso, y se borra
tu cuerpo es elixir de lo tránsfugo
servido
en cráneo de virgen
ofrece
el placer de la savia joven
la
lujuria de la perra
la
ternura de la luciérnaga
pero
se entrega, y se pudre
tu imagen es la piedra en forma de
diosa
que
se construye y reconstruye
en
las gamas del negro, el azul y el violeta
transformando
en sus ciclos
todo
lo que a acariciar alcanza
pero
es forma, y se deforma
tu boca es cálido aliento
y
fecundidad de labios en laberinto
es
sonrisa y es malicia
es
tu lengua y tu vagina
diciendo
y haciendo un ser anómalo
pero
se cierra, y es tumba
tu ausencia crea lo imposible
hace
gemir los tallos secos
crecer
las raíces en el cielo
hace
vivir lo muerto ancestral
hace
de las cuevas un sitio sagrado
pero
vienes, y me tocas
y cada vibración
cada
nota de tu respiración inarmónica
destroza
la parte sombría de mis venas
cada
movimiento levógiro de tu corazón
seca
poco a poco cada una de mis ramas
cada
lágrima desconsolada de tu espíritu
arranca
inmisericorde lo último de mi ser
cada
extraña caricia de tu voz
se
vuelve humo y profunda tristeza
en
las marchitas constelaciones de hematomas
que
se vuelven marca y estigma.
Nekromantik
